Alimentación saludable
Los minerales
 
Los minerales son componentes inorgánicos, es decir, aquellos que se encuentran en la naturaleza sin formar parte de los seres vivos.
Juegan un papel importante en la formación de tejidos, síntesis de hormonas y en la mayoría de las reacciones químicas.
 
Minerales
 
  MACROELEMENTOS
    Aquellos que el organismo necesita en mayor cantidad. Son necesarios en cantidades mayores de 0.1 gr/día. Se miden en gramos.
   
    Azufre   (Legumbres, col, cebolla, ajo, espárragos, puerro, pescado y yema de huevo)
    Está presente en todas las células, especialmente en la piel, uñas, cabellos y cartílagos.
    Entra en la composición de diversas hormonas (insulina) y vitaminas (B1),
    Neutraliza los tóxicos y ayuda al hígado en la secreción de bilis.
     
    Calcio   (Productos lácteos, frutos secos, semillas de sésamo, verduras, etc.)
    Forma parte de los huesos, del tejido conjuntivo y de los músculos.
    Junto con el potasio y el magnesio, es esencial para una buena circulación de la sangre.
    Tambien participa en la absorción y secreción intestinal y en la liberación de hormonas.
     
    Cloro   (Sal común, algas, aceitunas, agua del grifo, etc.)
    Ayuda al hígado en su eliminación de tóxicos.
     
    Fósforo   (Alimentos que contienen calcio, como los frutos secos, el queso, la soja, yema de huevo, etc.)
    Presente en la estructura de los huesos e indispensable en la formación de las membranas celulares y del tejido nervioso.
    La concentración sanguínea de fósforo guarda relación con los niveles de calcio en sangre.
     
    Magnesio   (Cacao, soja, frutos secos, avena, maíz y algunas verduras)
    Es esencial para la asimilación del calcio y de la vitamina C.
    Es importante para la transmisión de los impulsos nerviosos, equilibra el sistema nerviosos central y aumenta la secreción de bilis.
     
    Potasio   ( Fruta y verdura fresca, legumbres y frutos secos.)
    Regula el balance de agua en el organismo y participa en la contracción del músculo cardíaco.
     
    Sodio   (Principalmente la sal, pero está presente en todos los alimentos)
    Regula el reparto de agua en el organismo e interviene en la transmisión del impulso nervioso a los músculos.
    Las necesidades aumentan cuando se suda mucho y en caso de diarreas o vómitos.
    El exceso provoca aumento de la presión arterial (hipertensión), irritabilidad y retención de líquidos.
     
  MICROELEMENTOS
    Son necesarios en cantidades muy pequeñas. Se miden en miligramos.
     
    Cobalto   (Carnes, pescados, lácteos, cebolla, lentejas e higos)
     Está relacionado con la formación de los glóbulos rojos y de la mielina.
     
    Cobre   (Cacao, cereales integrales, legumbres y pimienta)
    Necesario para convertir el hierro almacenado en el organismo en hemoglobina y para asimilar el hierro de los alimentos.
    También se relaciona con la absorción de vitamina C.
     
    Flúor   (Agua del grifo, té, pescado, col y espinacas)
    Previene la caries dental y fortifica los huesos.
    Normalmente no son necesarios suplementos porque se añade a las aguas de distribución pública.
     
    Hierro   (Carnes, hígado, yema de huevo, verdura verde, cereales integrales, frutos secos, jamón serrano)
    Necesario para la producción de hemoglobina.
    Se absorbe mejor el hierro de los alimentos de origen animal que de origen vegetal.
    La vitamina C mejora la absorción del hierro.
     
    Manganeso   (Pescados, crustáceos, cereales integrales y legumbres)
    Activa los enzimas que intervienen en la síntesis de las grasas y participa en el aprovechamiento de las vitaminas C y B1.
     
    Yodo   (Sal marina, pescados, mariscos, algas y vegetales cultivados en suelos ricos en yodo)
    Es indispensable para el funcionamiento del tiroides.
    Ayuda al crecimiento, mejora la agilidad mental, quema el exceso de grasa y favorece el crecimiento de uñas, cabello, piel y dientes.
     
    Zinc   (Crustáceos, levadura de cerveza, germen de trigo, huevos, leche y jamón serrano)
     Interviene en procesos metabólicos.
     
  OLIGOELEMENTOS
    Se necesitan en cantidades pequeñísimas, que se miden en microgramos.
     
    Silicio   (Agua potable y alimentos vegetales en general)
    El silicio se encuentra en todos los órganos y estructuras en que existen tejidos conectivos, es decir, en los huesos, en la piel, en el cabello, así como en los vasos sanguíneos y en los pulmones.
     
    Níquel   (Legumbres, cereales integrales, espinacas y perejil)
    Podría influir en la absorción del hierro e intervenir en el metabolismo de los ácidos nucleicos (ADN), que contienen la información necesaria para el funcionamiento de las células. 
     
    Cromo   (Aceites vegetales, levadura de cerveza, cebolla, lechuga, patatas, berros, carne, higado, huevo y pollo)
    Mejora la diabetes y participa en el transporte de proteínas.
    Es importante en el metabolismo de las grasas y de los hidratos de carbono.
     
    Litio   (Vegetales, patatas, crustáceos y algunos pescados)
    Ayuda a la regulación del sistema nervioso central.
     
    Molibdeno   (Germen de trigo, legumbres, cereales integrales y vegetales de hojas verde oscura)
    Ayuda a prevenir la anemia y la caries.
     
    Selenio   (Germen y salvado de trigo, cebollas, ajo, tomate, brécol y levadura de cerveza)
    Tiene propiedades desintoxicantes y gran poder antioxidante, por lo que previene el envejecimiento de los tejidos.
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