Desarrollo sostenible
Lluvia ácida
 
Se forma cuando la humedad del aire se combina con los óxidos de nitrógeno y el dióxido de azufre emitidos por fábricas, vehículos y calefacciones (producidos al quemar combustibles fósiles, como carbón o productos derivados del petróleo).
 
Estos gases se combinan con el vapor de agua, dando lugar a ácido sulfúrico (65%), ácido clorhídrico (5%) y ácidos nítricos (30%).
 
Estas sustancias alteran la composición normal de las gotas de agua y caen a la tierra acompañando a las precipitaciones, constituyendo la lluvia ácida.
 
Pueden ser trasladados por los vientos a cientos o miles de kilómetros de distancia antes de caer como rocío, lluvia, granizo, nieve...
 
Se conoce como deposición seca a la parte de esos contaminantes que no se combina con el vapor de agua y cae directamente al suelo.
 
El aumento de acidez de la lluvia ácida afecta a los ecosistemas, especialmente a los que forman los ríos y lagos, además de corroer metales, rocas y materiales de construcción.

Los contaminantes atmosféricos (humo de automóviles, calefacciones, industrias) se combinan con el vapor de agua del aire.
 
 
Dan lugar a ácidos sulfúrico, clorhídrico y nítrico, que alteran la composición normal de las gotas de agua y se precipitan en forma de lluvia ácida, afectando a los ecosistemas, especialmente de ríos y lagos.
 
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